1/02/2007
Sin duda alguna, todo el tiempo pensamos en desechar algunos fracasos, o traumas de nuestras mentes. Desde mi perspectiva considero un poco anti-vital, anti-natura tratar de extirparlos como especies de cáncer o 'males', tal cual machi o chamán, en ese sentido yo prefiero regalarlos, a quien quiera que los desee tendrán tres de mis predilectos. Y a quién le quepan, o gusten, pueden tomarlos y jugar con ellos... eso sí, advierto que en ningún caso sé cuáles serán las consecuencias de cargar con ellos.
Dos Traumas de Infancia...
* Durante el Kinder en un gran colegio de Santiago, muy espacioso. Una de las protagonistas será la pequeña pizarra de caligrafía, cuadriculada, sobre el gran pizarrón verde de tiza, que se encontraba detrás del pupitre de la querida ‘Tía’: Me acerco para una especie de corrección de palotes, junto a otras compañeras. cuando de repente, una de las alumnas conflictivas, mañosas y por sobretodo muy traviesa, que estaba ahí en el grupúsculo, hace que el pizarrón tambalee y caiga sobre la espalda de la cariñosa parvularia llamada "la Tía Patty", ella mira hacia atrás enfurecida, ¡sí! yo me encontraba justo en la escena del crimen, con ojos coléricos me agrede verbalmente, ¡Me imputaron!, ¡infamaron!, me agredieron miradas insidiosas tanto de las niñas como de las parvularias ayudantes –tenía 5 años, pero no la culpa– asediada de palabras que reprobaban mi feo actuar, niñas apuntándome con el dedo, me lancé a llorar sobre esas mesitas pequeñas... y no dije nada... era una chica poco comunicativa...
* Primer día de clases 1º año, en una escuelita de educación básica muy pequeña; las típicas de los alrededores de villas y barrios: Dos moños a los lados, cada uno arriba de las orejas, donde ningún pelo se escapaba de las huellas de las líneas que dejaban la peineta, dónde el jumper inmaculado lucía estirado, más una camisa de un blanco radiante que lo contrastaba. La emoción del primer día de clases era grandísima, recuerdo una serie de flashes, sonrisas para la cámara... globos de colores, mi lonchera de Candy Candy en la mano, el peinado voluminoso de mi mamá, el cuerpo atlético de mi papá... entre las celebraciones y ánimos previos, ya eran las 7:50 am más o menos. debía emigrar al colegio –nunca lloré por dejar a mi madre– el viaje en auto fue de nudos y cosquillas en el estómago –era mi primer gran día– yo expectante entro por la puerta principal de la escuelita, sola, completamente segura y decidida, caminando por el pasillo llego al segundo portal –jaja era otra dimensión, totalmente desconocida– luego doy con la zona del patio, todos formados, ‘tomando distancia’ y una mujer rubia hablando por megáfono al centro de esta horda de gente organizada, me da la bienvenida diciendo :”¡miren todos! ¡Tenemos una nueva compañerita, llegó atrasada la bandida, pero la perdonaremos por ser el primer día” –me tapé la boca por el atraso, luego sonreí levantando la manito moviéndola de un lado a otro tímidamente. Continuó –acotando. “vaya a formarse a su curso chiquitita” ...con paso firme –no sé cómo medía en esos tiempos...– los veía a todos más altos y grandes que yo, pero sin temor me formé en el curso de octavo básico. Todos reían, primero no entendía el porqué de sus risas, luego suponiendo que era parte del “rito del primer día” me reí junto con ellos, y se acrecentaron las bobas y eufóricas carcajadas. –Mis padres se habían equivocado de jornada, tenía clases en la tarde.
Principios de la adolescencia:
* Junto con mi prima, 3 años mayor que yo , más un grupo de quinceañeros, nos juntábamos en una plaza del barrio, yo era la más chica del grupo, pero para no cargar con la pequeñez, nos coludimos junto a mi prima y una amiga más, que yo tendría 15 años, en vez de los 12 que tenía, era alta en esos tiempos, nadie notaría la mentira. Bien, mi falsa edad y la fe en ella, duró alrededor de un mes más o menos, hasta el momento que me preguntaron la fecha de mi cumpleaños, como nunca he sido muy veloz para los cálculos matemáticos, además de mi condición de alterada y nerviosa por no saber cuadrar mi mentirosa edad con la fecha de mi natalicio, más mi ‘subida de presión’ roja como tomate respondí: “no sé, no sé la fecha de mi cumpleaños”!!!!!!! bieeen boba... e ingenua... desde ése día decidí que nunca más los volvería a ver.
posted by D o l l y C r a c k at 5:56 p. m. | 
9 Comments:
bueno. a mí el primer día en kinder me acusaron de un crimen que no cometí. una niña me acusó de haberle pegado con mi bolso, cuando en realidad le pegué pero sin querer. pero la tía me castigó poniéndome a mirar contra la pared todo el resto de la jornada. no fue algo que me haya gustado.
superar un trauma no significa desentenderse de él sino asimilarlo, digerirlo, pero no dejarlo atorado.
no pensaba comentar pero el recuerdo de kinder me impulsó.
chao.












ay gaia, la verdad no se que postear, besos muakis
chau chau
:babosoerectado