(J. Cortázar. Otros cinco poemas para Cris)
Resulta difícil frenar o guiar los duelos impagos... sin embargo siempre el devenir dicta remeciéndonos a veces con hedores y/o sabores extraños; en pleno festín nos transformamos en refinados sibaritas, probamos a-probando o re-probando encausados en lo estrictamente blanco/negro, carmín/viridian, sicalíptico/casto, o también a veces pecando de eufemista preferimos los términos-medios, que a fin de cuentas serán siempre pensados como no-vivificantes, y que sólo nos hacen sentir como hormiguitas en fila, o como calaveras agolpadas detrás de una gran puerta...
* * *
...¿Saltar? ¿parar? ¿seguir cayendo y re-cayendo? ¿seguir levantándose?... Se salta, se llega al agua, y en una suerte de fata morgana, ¡me miraba y te veía a vos!. No existían dos opuestos... jsjs eramos demócratas, y además cristianos! y me quejo... y me quitas la abulia; y me la robas y te la comes y te empapas de ella y te sigues sintiendo bien... y yo sigo bailando en chino mandarín, y me siento en afgano, y te corrompo en peruano y me río en cubano y te absorbo en yugoeslavo y te juego siempre en gíglico.
* * *
* Este no sé si * termina aquí *









