Me encanta tratar de contar las estrías de mi iris frente al espejo.
Me gusta ordenar mis libros logrando un gráfico parabólico perfecto.
No me gusta dar el asiento en la micro si no me dan boleto y sobretodo si me lo piden.
Me gusta la voz de Cornell como sube y decae en los minutos 2:32 al 2:45 en Moonchild.
No me gustan los libros nuevos, menos abrirlos...
Me gusta escribir con letra infantil cuando me aburro de mi adultez.
Me encantan las 'cosas-útiles' colgadas en los muros y si no se pueden colgar, perforarlas.
Me gusta tocar y estirar la piel de los codos, cuellos y tobillos de los hombres.
No me gusta esperar a alguien en lugares solitarios y tranquilos.
No me gusta enrollar un pliego de papel y que se quebraje.
Me gustan los abuelos que andan en bicicleta.
Detesto el sonido de la fricción de los hielos.
Me gusta imaginar la vida de los poetas malditos.
Me gusta mirarle los ojos ahuecados a los ciegos.
No me gusta viajar en taxi.
Me gusta pensar que las flores tienen falos.
Adoro mirar los rostros de personajes viejos y cansados.
Me gusta imaginar qué llegan a hacer las personas que viajan en la micro.
No me gusta pensar que soy una nómade frustrada.
Detesto ver bailar a la gente en coreografías.
Me gusta intentar mover las cosas con la mente.
Me gusta estar atenta ante una superstición y anotar si se cumple o no.
No me gusta la gente que no tiene cosquillas.
Me gusta tocar la lengua de los gatos y hablar con ellos.
No me gusta que los cigarrillos queden mal apagados en un cenicero.
Me gusta imaginar que cuando me miran piensan que estoy leyendo lo que piensan.
Me gusta pasar a las jugueterías y tiendas misceláneas sin plata.
Me gusta seguir con la vista la línea que dejan al caminar los borrachos solitarios.
No me gustan los adornos navideños.
Me gusta fumar bajo la lluvia cuidando que el cigarro termine inmaculado.
No me gusta mirar partos.
No me gusta ver a personas indecisas en la calle.
Me gusta cantar en idiomas inventados.
Me gusta ver el miedo en los ojos de los niños.
No me gustan los hombres que visten como deportistas, menos mirarlos.
Me encanta caminar en línea recta y por el centro del bandejón de la alameda.
Me gusta pisar las hojas secas para escuchar el sonido crepitante.
No me gusta que mis discos no estén ordenados por degradación de color.
Me gusta tratar de sentir la textura del suelo estando calzada y pisar las piedras con el centro de mi pié.
No me gusta la gente que usa agendas.
No me gusta ver errores geométricos en las cosas dispuestas geométricamente.
y por sobretodo adoro escribir sin fines.













